martes, octubre 14, 2008


miércoles, mayo 07, 2008

... verán que no miento, los versos son cuento...

LA CENICIENTA


"¡Si ya nos la sabemos de memoria!",
diréis. Y, sin embargo, de esta historia
tenéis una versión falsificada,
rosada, tonta, cursi, azucarada,
que alguien con la mollera un poco rancia
consideró mejor para la infancia...

El lío se organiza en el momento
en que las Hermanastras de este cuento
se marchan a Palacio y la pequeña
se queda en la bodega a partir leña.
Allí, entre los ratones llora y grita,
golpea la pared, se desgañita:
"¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!
¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!".
Y así hasta que por fin asoma el Hada
por el encierro en el que está su ahijada.
"¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida
te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy
porque ellas van al baile y yo no voy!".
La chica patalea furibunda:
"¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
zapatos de charol, sortija, broche,
pendientes de coral, pantys de seda
y aromas de París para que pueda
enamorar al Príncipe en seguida
con mi belleza fina y distinguida!".
Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,
en menos tiempo del que aquí se cuenta,
se personó en Palacio, en plena disco,
dejando a sus rivales hechas cisco.

Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles
tomándola en sus brazos varoniles
y ella se le abrazó con tal vigor
que allí perdió su Alteza su valor,
y mientras la miró no fue posible
que le dijera cosa inteligible.
Al dar las doce Ceny pensó: "Nena,
como no corras la hemos hecho buena",
y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!",
mientras se le agarraba a los riñones,
y ella tirando y él hecho un pelmazo
hasta que el traje se hizo mil pedazos.
La pobre se escapó medio en camisa,
pero perdió un zapato con la prisa.
el Príncipe, embobado, lo tomó
y ante la Corte entera declaró:
"¡La dueña del pie que entre en el zapato
será mi dulce esposa, o yo me mato!".
Después, como era un poco despistado,
dejó en una bandeja el chanclo amado.
Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!",
y, en vista de que nadie la veía,
pescó el zapato, lo tiró al retrete
y lo escamoteó en un periquete.
En su lugar, disimuladamente,
dejó su zapatilla maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
por la ciudad con toda ligereza
en busca de la dueña de la prenda.
De casa en casa fue, de tienda en tienda,
e hicieron cola muchas damiselas
sin resultado. Aquella vil chinela,
incómoda, pestífera y chotuna,
no le sentaba bien a dama alguna.
Así hasta que fue el turno de la casa
de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!",
dijeron las perversas Hermanastras
y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,
se puso la de más cara de cerdo
su propia zapatilla en el pie izquierdo.
El Príncipe dio un grito, horrorizado,
pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado!
¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!".
"¡Has dado tu palabra. Principito,
precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza.
--¡Ordeno que le corten la cabeza!".
Se la cortaron de un único tajo
y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo.
Así no está tan fea". De inmediato
gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato!
¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!",
bramó su Alteza Real con muy mal gesto
y, echando mano de su real espada,
la descocó de una estocada;
cayó la cabezota en la moqueta,
dio un par de botes y se quedó
quieta...

En la cocina Cenicienta estaba
quitándoles las vainas a unas habas
cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-
del coco de su hermana en el zaguán,
así que se asomó desde la puerta
y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?".
El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!",
y a Ceny le dio un vuelco el corazón.
"¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!
con ese yo me juego la cabeza...
¡Pero si está completamente loco!".
Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco!
¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina
brilló la vara del Hada Madrina.
"¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
que tus deseos corren de mi cuenta!".
"¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,
no quiero ya ni príncipes ni nada
que pueda parecérseles! Ya he sido
Princesa por un día. Ahora te pido
quizá algo más difícil e infrecuente:
un compañero honrado y buena gente.
¿Podrás encontrar uno para mí,
Madrina amada? Yo lo quiero así...".

Y en menos tiempo del que aquí se cuenta
se descubrió de pronto Cenicienta
a salvo de su Príncipe y casada
con un señor que hacía mermelada.
Y, como fueron ambos muy felices,
nos dieron con el tarro en las narices.




Roald Dahl
en Cuentos en verso para niños perversos
Ed. Alfaguara.

extraido de 7 calderos mágicos


Roald Dahl era un señor muy simpático que nació en Llandaff (Gales) en 1916. Escribió muchos libros para chicos: Los gremlims (1943), El gigante bonachón (1961), Charlie y la fábrica de chocolate (1964), Danny, campeón del mundo (1975), Las brujas (1983), El dedo mágico (1966),Matilda (1986). También escribió giones cinematográficos, libros para adultos y su autobiografía. Muchos de sus libros fueron llevados al cine.
El texto "La cenicienta" fue extraído de Cuentos en verso para niños perversos de 1982. En este libro, Roald Dahl recrea de manera irreverente el mundo de los cuentos clásicos, a través del humor, el verso y el juego con las palabras.
*datos extraídos de el poder de la palabra

lunes, abril 28, 2008

Labios azules





La inspiración*
por Pablo De Santis


El poeta Siao, que vivía desde el otoño en el palacio imperial, fue encontrado muerto en su habitación. El médico de la corte decretó que la muerte había sido provocada por alguna substancia que le había manchado los labios de azul. Pero ni en las bebidas ni en los alimentos hallados en su habitación había huellas de veneno.
El consejero literario del emperador estaba tan conmovido por la muerte de Siao, que ordenó llamar al sabio Feng. A pesar de la fama que le había dado la resolución de varios enigmas —entre ellos la muerte del mandarín Chou y los llamados "crímenes del dragón"— Feng vestía como un campesino pobre. Los guardias imperiales se negaron a dejarlo pasar, y el consejero literario tuvo que ir a buscarlo a las puertas del palacio para conducirlo a la habitación del muerto.
Sobre una mesa baja se encontraban los instrumentos de caligrafía del poeta Siao: el pincel de pelo de mono, el papel de bambú, la tinta negra, el lacre con que acostumbraba a sellar sus composiciones.
—Mis conocimientos literarios son muy escasos y un poco anticuados. Pero sé que Siao era un famoso poeta, y que sus poemas se contaban por miles —dijo Feng—. ¿Por qué todo esto está casi sin usar?
—Sabio Feng: hacía largo tiempo que Siao no escribía. Como verá, comenzó a trazar un ideograma y cayó fulminado de inmediato. Siao luchaba para que volviera la inspiración, y en el momento de conseguirla, algo lo mató.
Feng pidió al consejero quedarse solo en la habitación. Durante un largo rato se sentó en silencio, sin tocar nada, inmóvil frente al papel de bambú, como un poeta que no encuentra su inspiración. Cuando el consejero, aburrido de esperar, entró, Feng se había quedado dormido sobre el papel.
—Sé que nadie, ni siquiera un poeta, es indiferente a los favores del emperador —dijo Feng apenas despertó—. ¿Tenía Siao enemigos?
El consejero imperial demoró en contestar.
—La vanidad de los poetas es un lugar común de la poesía, y no quisiera caer en él. Pero en el pasado, Siao tuvo cierta rencilla con Tseng, el anciano poeta, porque ambos coincidieron en la comparación de la luna con un espejo. Y un poema dirigido contra Ding, quien se llama a sí mismo "el poeta celestial", le ganó su odio. Pero ni Tseng ni Ding se acercaron a la habitación de Siao en los últimos días.
—¿Y se sabe qué estaban haciendo la noche en que Siao murió?
—La policía imperial hizo esas averiguaciones. Tseng estaba enfermo, y el emperador le envió a uno de sus médicos para que se ocupara de él. En cuanto a Ding, está fuera de toda sospecha: levantaba una cometa en el campo. Había varios jóvenes discípulos con él. Ding había escrito uno de sus poemas en la cometa.
—¿Y dónde levantó Ding esa cometa? ¿Acaso se veía desde esa ventana?
Si, justamente allí, detrás del bosque. Honorable Feng: los oscuros poemas de Ding tal vez no respeten ninguna de nuestras antiguas reglas, pero no creo que alcancen a matar a la distancia. ¡Además, la cometa estaba en llamas!
—¿Un rayo?
—Caprichos de Ding. Elevar sus poemas e incendiarlos. Yo, como usted, Feng, tengo un gusto anticuado, y no puedo juzgar las nuevas costumbres literarias del palacio.
Feng destinó la tarde siguiente a leer los poemas de Siao. A la noche anunció que tenía una respuesta. El consejero imperial se reunió con él en las habitaciones del poeta asesinado. Feng se sentó frente a la hoja de bambú y completó el ideograma que había comenzado a trazar Siao.
—"Cometa en llamas" —leyó el consejero—. ¿La visión de la cometa le hizo a Siao recuperar la inspiración?
—Siao trabajaba a partir de aquello que lo sorprendía. El momento en que se detiene el rumor de las cigarras, la visión de una estatua dorada entre la niebla, una mariposa atrapada por la llama. De estas cosas se alimentaba su poesía. Aquí en el palacio, ya nada lo invitaba a escribir: por eso su pincel nuevo estaba sin usar desde hacía meses. Ding puso allí el veneno, y con la suficiente anticipación como para que nadie sospechara de él. Sabía que Siao, como todos los que usan pinceles de pelo de mono, se lo llevaría a la boca al usarlo por primera vez, para ablandarlo. Los restos del veneno se disolvieron en la tinta. Esa fue una de las armas de Ding.






*extraído de imaginaria



¿Quién es Pablo de Santis? ---> enterate ACÁ



Además te invitamos a leer y mirar la historieta "El último espía" con guiones de Pablo e ilustraciones de Max Cachimba...

jueves, marzo 13, 2008


Homenaje de Tabaré, dibujante de Diógenes y el Linyera,
tira cómica de la cual Jorge Guinzbug era guionista.
pepas de dulce se suma al reconocimieno de este gran creador que ayer falleció.

jueves, marzo 06, 2008

El 2 de abril, el IBBY (International Board on Books for Young People) celebra, desde 1967 el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil con el fin de conmemorar el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen.
Cada año es un país miembro de esta Organización Internacional el encargado de preparar el cartel anunciador y el mensaje dirigido a todos los niños del mundo.
Este año le ha correspondido a la Sección Finlandesa que ha encargado el diseño del cartel al ilustrador Mika Launis, y la redacción del mensaje a la escritora Hannele Huovi.

EL SECRETO ESTÁ EN EL LIBRO,EN EL LIBRO ESTÁ EL SECRETO

Yo era muy curioso e impaciente. Estaba sentado a los pies del Gran Anciano, escuchándole cantar. Cuanto cantaba, las piedras se volvían tan ligeras que flotaban sobre el agua. Cuando cantaba, las islas navegaban por las aguas del lago. Cuando cantaba, el cielo se llenaba de estrellas. Cuando cantaba, lo que estaba arriba bajaba y lo que estaba abajo subía.
¿Cuándo me convertiré en un mago de verdad? -le pregunté, tironeándole el faldón de la capa de terciopelo.
Pronto -dijo el Gran Anciano, y siguió cantando.
El pelo de su gato empezó a centellear. Erizó la cola. Podía ver algo que yo no veía.
¿Es por ser demasiado joven? -pregunté, curioso.
No -respondió el Gran Anciano, y siguió cantando.
Un pájaro explorador se posó en el hombro del mago y se acicaló las plumas con el pico. Luego, ladeó la cabeza y me miró fijamente con sus ojos de pájaro.
¿Es por ser bajito? -pregunté.
No. No depende de la estatura -dijo el Gran Anciano, que continuó cantando. Su canto hizo estremecerse las copas de los árboles. Hizo que el viento soplase con más fuerza, y pronto nos rodearon silbidos y murmullos. El viento hizo caer las ramas secas. Los violentos crujidos de los árboles me dieron miedo y agaché la cabeza para mirarme los pies.
¿Tengo los dedos de los pies pequeños? -pregunté.
¿Cómo dices? -se extrañó el mago, lanzándome una mirada sorprendida. Los árboles dejaron de murmurar.
Yo le enseñé las manos y los dedos de los pies.
¿Un mago tiene que tener las manos más grandes? -pregunté.
No -dijo el Gran Anciano, y sonrió ligeramente.
Tomé una flor de una mata y la olí. Esparcía un delicado perfume.
¿Acaso un mayo necesita una nariz mayor? -pregunté.
No -replicó el Gran Anciano. Tenía ganas de reir.
Yo era curioso e impaciente. No quería seguir esperando. Era mago de nacimiento, pero me faltaba fuerza. No sabía cómo adquirirla. Miraba el pelo centelleante del gato. Las piedras encantadas por el mago flotaban en el aire. Decidí volver a preguntar:
¿Cuándo seré un…? -volví a empezar.
El Gran Anciano se inclinó entonces para sacar un libro del saco. Sonrió astutamente y me dijo:
El secreto está en libro, en el libro está el secreto.
Hannele Huovi

jueves, octubre 04, 2007

poesía argentina joven

Retrato
de Gastón Franchini

la camisa cuesta
$12
los zapatos
$25
veo mi cara reflejada
en la vidriera



9. en Adela
de Andrés Gallina

Los negros de Camerún son mutantes,
perdimos el primer partido.
Adela parece preocupada
piensa en Bilardo
cómo estará el narigón
se pregunta,
qué hará esta noche.
Por el momento:
enciende un cigarrillo
y tararea estrategias
piensa
-quizá-
en negarle la capitanía
al Diego,
el próximo partido.




Similitud y diferencia
de Marcelo Díaz

El Pelado Laspada no es
pequeño, peludo y suave.





Tarjeta postal
de Marcelo Díaz

Al Negro Díaz se le queman los chorizos.
Los apaga echando agua
con un jarrito azul
de tapergüer.






Paso a nivel en Chacarita
de Fabián Casas

Los chicos ponen monedas en las vías,
miran pasar el tren que lleva gente
hacia algún lado.
Entonces corren y sacan las monedas
alisadas por las ruedas y el acero;
se ríen, ponen más
sobre las mismas vías
y esperan el paso del próximo tren.
Bueno, eso es todo.






en Hijo en m2
de Víctor Uribe

¿QUÉ?
nada.

¿QUÉ?
nada.

¿QUÉ?
nada.

Madrepregunta.
Padrenada.





La fotocopiadora
de Santiago Vega

El kiosco es tan arduo como
la intemperie.
Por lo tanto enciendo
la fotocopiadora, su luz apaga
toda la frialdad del local.
Por momentos me ciega.
(Como las luces de los autos
que doblan en las esquinas).
Mezclo una fanta y una quilmes.
A nadie escucho:
recuerdo la primera vez
que te besé, el verano pasado,
cerca de un pastizal donde
reinaban todos los grillos.





Cervezas
de Marcelo Díaz


Bajo el toldo sucio de la Pizzería Avenida
mi amigo dice así es la cosa, los amigos
se casan o se mueren, se van lejos,
tienen hijos que se les parecen.

Así es la cosa, dice,
la mano en el platito de maníes.
la cerveza bien fría.

Mi amigo todavía no sabe si se va
o si se queda. Capaz me voy, dice,
capaz no, no sé.

jueves, septiembre 20, 2007



LA TRISTEZA DEL SÁBADO INGLÉS

¿Será, acaso, porque me paso vagabundeando toda la semana, que el sábado y el domingo se me antojan los días más aburridos de la vida? Creo que el domingo es aburrido de puro viejo y que el sábado inglés es un día triste, con la tristeza que caracteriza a la raza que le ha puesto su nombre.
El sábado inglés es un día sin color y sin sabor; un día que “no corta ni pincha” en la rutina de las gentes. Un día híbrido, sin carácter, sin gestos.
Es día en que prosperan las reyertas conyugales y en el cual las borracheras son más lúgubres que un “de profundis” en el crepúsculo de un día nublado. Un silencio de tumba pesa sobre la ciudad. En Inglaterra, o en países puritanos, se entiende. Allí hace falta el sol, que es, sin duda alguna, la fuente natural de toda alegría. Y como llueve o nieva, no hay adonde ir, ni a las carreras, siquiera. Entonces la gente se queda en sus casas, al lado del fuego, y ya cansada de leer Punch, hojea la Biblia.
Pero para nosotros el sábado inglés es un regalo modernísimo que no nos convence. Ya teníamos de sobra con los domingos. Sin plata, sin tener adonde ir y sin ganas de ir a ninguna parte, ¿para qué queríamos el domingo? El domingo era una institución sin la cual vivía muy cómodamente la humanidad.
Tata Dios descansó en día domingo, porque estaba cansado de haber hecho esta cosa tan complicada que se llama mundo. Pero ¿qué han hecho, durante los seis días, todos esos gandules que por ahí andan, para descansar el domingo? Además, nadie tenía derecho a imponernos un día más de holganza. ¿Quién lo pidió? ¿Para qué sirve?
La humanidad tenía que aguantarse un día por semana sin hacer nada. Y la humanidad se aburría. Un día de “fiaca” era suficiente. Vienen los señores ingleses y, ¡qué bonita idea!, nos endilgan otro más, el sábado.
Por más que se trabaje, con un día de descanso por semana es más que suficiente. Dos son insoportables, en cualquier ciudad del mundo. Soy, como verán ustedes, un enemigo declarado e irreconciliable del sábado inglés.
Corbata que toda la semana permanece embaulada. Traje que ostensiblemente tiene la rigidez de las prendas bien guardadas. Botines que crujían. Lentes con armadura de oro, para los días sábado y domingo. Y tal aspecto de satisfacción de sí mismo, que daban ganas de matarlo. Parecía un novio, uno de esos novios que compran una casa por mensualidades. Uno de esos novios que dan un beso a plazo fijo.
Tan cuidadosamente lustrados tenía los botines que cuando salí del coche no me olvidé de pisarle un pie. Si no hay gente el hombre me asesina.
Después de este papanatas, hay otro hombre del sábado, el hombre triste, el hombre que cada vez que lo veo me apena profundamente.
Lo he visto numerosas veces, y siempre me ha causado la misma y dolorosa impresión.
Caminaba yo un sábado por una acera en la sombra, por la calle Alsina —la calle más lúgubre de Buenos Aires— cuando por la vereda opuesta, por la vereda del sol, vi a un empleado, de espaldas encorvadas, que caminaba despacio, llevando de la mano una criatura de tres años.
La criatura exhibía, inocentemente, uno de esos sombreritos con cintajos, que sin ser viejos son deplorables. Un vestidito rosa recién planchado. Unos zapatitos para los días de fiesta. Caminaba despacio la nena, y más despacio aún, el padre. Y de pronto tuve la visión de la sala de una casa de inquilinato, y la madre de la criatura, una mujer joven y arrugada por las penurias, planchando los cintajes del sombrero de la nena.
El hombre caminaba despacio. Triste. Aburrido. Yo vi en él el producto de veinte años de garita con catorce horas de trabajo y un sueldo de hambre, veinte años de privaciones, de sacrificios estúpidos y del sagrado terror de que lo echen a la calle. Vi en él a Santana, el personaje de Roberto Mariani.
Y en el centro, la tarde del sábado es horrible. Es cuando el comercio se muestra en su desnudez espantosa. Las cortinas metálicas tienen rigideces agresivas.
Los sótanos de las casas importadoras vomitan hedores de brea, de benzol y de artículos de ultramar. Las tiendas apestan a goma. Las ferreterías a pintura. El cielo parece, de tan azul, que está iluminando una factoría perdida en el África. Las tabernas para corredores de bolsa permanecen solitarias y lúgubres. Algún portero juega al mus con un lavapisos a la orilla de una mesa. Chicos que parecen haber nacido por generación espontánea de entre los musgos de las casas-bancas, aparecen a la puerta de “entrada para empleados” de los depósitos del dinero. Y se experimenta el terror, el espantoso terror de pensar que a estas mismas horas en varios países las gentes se ven obligadas a no hacer nada, aunque tengan ganas de trabajar o de morirse.
No, sin vuelta de hoja; no hay día más triste que el sábado inglés ni que el empleado que en un sábado de éstos está buscando aún, a las doce de la noche, en una empresa que tiene siete millones de capital, ¡un error de dos centavos en el balance de fin de mes!


Relato del escritor argentino Roberto Arlt que pertenece a su libro Aguafuertes porteñas.

viernes, agosto 17, 2007

2º literatuazo


martes, julio 24, 2007

Fontanarrosa


Este es nuestro humilde homenaje a Roberto Fontanarrosa... decidimos subir algo de humor gráfico, para recordarlo sonriendo, como seguramente a él le gustaría.

Más sobre Fontanarrosa acá.



























sábado, junio 23, 2007

inventores por un rato

Estuvimos trabajando en la Escuela nº 53 en el marco del voluntariado de la Facultad de Ciencias Exactas: "Aulas Con Ciencia"...
Trabajamos con chicos de entre 7 y 12 años la construcción de la imagen del científico y la escritura en grupos de un cuento a partir de algunos disparadores.





Estos son algunos cuentos que surgieron:






El cuento del Doctor Calambre




por Ezequiel, Alexis, Alexis Giménez yHernán



Había una vez un señor llamado Barbilla Roja. Una noche, mientras trabajaba en su oficina, fue mordido por un zombie brillante. Se desmayó y se despertó en el hospital. Descubrió que tenía superpoderes. Cuando volvió a su casa, se preparó un traje y se puso Doctor Calambre. Podía volar, tenía mucha fuerza y defendía a la ciudad de los villanos. Su peor enemigo era Juan Tornillo, que era el zombie que lo había mordido.
Una noche con lluvia, Juan Tornillo destruyó media ciudad con su tornillo gigante. En ese momento apareció el Doctor Calambre, le dio una patada y le arrojó pimienta en los ojos. ¡Juan Tornillo no podía ver! De todos modos se defendió con las bombas que disparaba su tornillo.
Doctor Calambre apretó el botón que prendía fuego su traje y lanzó una bola en llamas contra su rival, que murió. Por salvar a la ciudad, la gente le dio un premio y se caso con una mujer linda.



FIN.





El cuento más maravilloso




por Dalma, Iris , Joana, Micaela y Maite




Había una vez dos nenas en la escuela buscando libros y estudiando y se encontraron con un chico que las ayudo a estudiar pero no entendían como se leía porque no había letras.
Entonces, llamaron al profesor de arquitectura que se llamaba Martín Fabián. El profesor estaba trabajando pero cuando se enteró, vino corriendo a ayudar a los chicos y se enteró que los libros no tenían letras. El profesor llamó a la bibliotecaria y se dieron cuenta que no había letras en ningún libro. Primero las buscaron debajo de la mesa y abajo del sillón y las sillas pero no aparecían. Entonces intentaron llamar a las letras: ¡Letritas! ¡Letritas! ¿Adonde están? Pero las letritas no venían
El profesor pensó en inventar una máquina para buscar las letras, una máquina de metal azul que tenía puntas filosas para escribir, minas, y un redondel de metal con tinta e hilos negros. Con la ayuda de los chicos y de la bibliotecaria armó la máquina. Al apretar un botón rojo la máquina empezó a andar y las letras que salían se ponían en los cuentos. El profesor, los niños y la bibliotecaria estaban felices porque podían leer lo que querían y las letras habían aparecido. Colorin colorado este cuento se ha acabado.


FIN












domingo, mayo 27, 2007

pasen y vean. no sólo se leen las letras.

"En los libros para chicos, las ilustraciones no cumplen la función de ilustrar el texto, sino de ir a la par de él, como otra lectura."


Istvan




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Isol






Marisol Misenta (Isol) nació en 1972 en Buenos Aires, Argentina. Ilustra, escribe y diseña libros para niños y, paralelamente, transita por diversas disciplinas: plástica (estudió Bellas Artes en la Escuela Nacional "Rogelio Yrurtia"), poesía, historieta e ilustración. Y también por la música: es la voz del trío musical Entre Ríos (que integra junto a Sebastián Carreras y Gabriel Lucena) y forma parte como soprano del grupo de música barroca y renacentista The Excuse.
Sus libros, como autora o ilustradora, fueron publicados por importantes editoriales de México, España, Francia y Argentina.



Para explorar el territorio de imaginación de Isol, pasen y vean (lean) por acá:


miércoles, mayo 16, 2007

que internet nos comunique

17 de Mayo
Día Mundial de Internet
Una editorial invita a niños de una escuela del norte del país y al grado de Natacha a una sesión de chat con uno de sus autores: el famoso José Ramírez. Este autor acaba de publicar un libro nuevo y los niños debían leerlo para esta sesión.
Hola chicos, ¿somos los primeros?
...
<500> Hoooooooooooooooooooola
Hola chicos, ¡bienvenidos a todos!
Hola chicos, nos llamamos Vanesa y Carolina y son nuestros nombres de verdad
¡¡¡Llegaron las capas!!!
¡chicos tocamos un botón sm quere
...
>carlos y aníbal los capos: Hola chicos, ¡bienvenidos a todos!
Hola, queridos niños, ya estoy aquí y es un gusto saludarlos a todos.
HOLA CHICOOOOOOOOOOOS
hola chicas ¿vie
...
>los más genios del mundo: ¿qué tal chicas?
>luli luli luli luli: NO SOMOS CHICAS
>José Ramírez, su amigo: Queridos amigos, cuando quieran comenzamos.
>las chichas perla: Chicos, ¿nadie nos saluda?????????????????????
>los más genios del mundo: ¡¡¡Llegaron las capas!!!
>los más genios del mundo: ¡¡¡Llegaron las capas!!!
>los más genios del mundo: ¡¡¡Llegaron las capas!!!
>500 patadas: Luli es nombre de chica
>carlos y aníbal los capos: Che, si nadie nos da bola nos vamos. Son unos tarados.
>carlos y aníbal los capos salió de la sesión> ...
>luli luli luli luli: chicas, no sean taradas no manden mensajes repetidos
>500 patadas: chicos, miren, está el tipo!
Hooooooooola de nuevo ¡¡¡ya lo arregloamsssss!!!
>José Ramírez, su amigo: Gracias, "500 patadas", ¿tienen alguna pregunta?
>perro rabioso: Chicos, ¿quiénes son de la escuela del norte?
...
>luli luli luli luli: nosotros; y Luli es un apellido
>las chichas perla: ¡Hola! ¡Qué lindo que sean de allá!
>los más genios del mundo: chicos ¿es lindo por allá?
>luli luli luli luli: es una ciudad pequeña y tenemos el campo cerca
>José Ramírez, su amigo: Casualmente yo escribí una novela que transcurre en el campo.
>los más genios del mundo: acá también hay mucho campo
>luli luli luli luli: pero acá hay montañas, es bien al norte
>los más genios del mundo: ah, nosotros también somos del norte...
>luli luli luli luli: "genios", entonces somos de la misma escuela!
>500 patadas: chicos hay que hacerle preguntas al tipo
>las chichas perla: ¿gana mucho dinero con los libros?
¡Volvimos! Nosotros somos de la otra escuela que
...
>José Ramírez, su amigo: Lo más importante de ser autor es el encuentro con los niños.
>500 patadas: Acá no hay montañas
>los más genios del mundo: chicos ¿con qué juegan allá?
>las chichas perla: ¿escribiría una historia sobre un perro que se llame Rafles?
>500 patadas: ¡¡¡chicos!!! ¡las chicas perla son Natacha y Pati!
>luli luli luli luli: ¡Hola Natacha y Pati! Somos cuatro chicos amigos.
>José Ramírez, su amigo: "Rafles" no me suena a nombre de perro, pero en uno de mis libros hay un gato que se llama Ramírez, ¡como yo!
>las chichas perla: ¡No somos Natacha y Pati!
>los más genios del mundo: Hola Natacha y Pati, somos dos amigas nosotros también
Chicos, esta computadora es una porquería de cuarta porq
...
>500 patadas: ¡Sí son Natacha y Pati!
>José Ramírez, su amigo: Niños, mi nombre es Carolina y soy la editora. Quería volver a invitarlos a que hagan sus preguntas, ¡porque sabemos que tienen muchas para hacer! Recuerden que el autor es un hombre muy ocupado.
¡Nosotros! ¡Nosotros tenemos una pregun
...
>las chichas perla: ¿Y por qué dicen que somos nosotras?
>500 patadas: ¡PORQUE ESTAMOS SENTADOS AL LADO SUYO, NENAS! ¡Y VEMOS LO QUE ESCRIBEN!
>las chichas perla: ¡SON UNOS TARADOS, NENE!
>luli luli luli luli: Hola Natacha y Pati, nosotros somos Martín, Aníbal, Lautaro y Oscar.
Chicos, déjennos ahcer una prehunta, che
>José Ramírez, su amigo: A ver, "perro rabioso", ¡adelante!
...
>los más genios del mundo: ¡Hola, Natacha y Pati! ¡Cuenten cómo es allá!
>las chichas perla: ¿Por qué dijo que Rafles no es lindo nombre para un perro? Es lindísimo, y además es rebueno, es muy amiguero y lo queremos mucho.
>los más genios del mundo: Nosotras teníamos un montón de preguntas pero nos olvidamos el papel, ¿se pueden inventar otras?
>luli luli luli luli: Natacha y Pati: ¡mándenos una foto! ¡No sean malas!
>José Ramírez, su amigo: ¿Ustedes tienen un perro con ese nomrbe?
>las chichas perla: "con ese nombre"
>José Ramírez, su amigo: sí, perdón, con ese nombre?
>las chichas perla: No sé, ¿por qué?
>500 patadas: ¡Sí! ¡Natacha tiene un perro que se llama "Rafles"!
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...
>las chichas perla: ¡ÉSE ES EL TARADO DE JORGE QUE SE METE EN LO QUE NO LE IMPORTA!
>500 patadas: Yo me meto en lo qu eq...
>500 patadas: ¡CHICOS! ¡NATACHA Y PATI SE CRUZARON Y NOS PEGARON!
>luli luli luli luli: Che, manden una foto, no sean amargas.
...
>los más genios del mundo: Chicos nos tenemos que ir porque la señorita dice que estamos paveando. ¡Chau! ESTUVO RECOPADO
...
>José Ramírez, su amigo: Chicos, soy yo, la editora nuevamente, ¿no van a hacer sus preguntas?
¡Sí
...
>luli luli luli luli: Chicos, díganles a Natacha y Pati que manden una foto, no sean mala onda y nos vamos también. ¡Chau a todos! ¡Fue genial conocerlos! ¡Vengan a visitarnos! ¡Chau e escritor también! ¡Muy lindo todo lo que contó, nunca habíamos conversado con un autor de verdad!
>500 patadas: Chicos vengan ustedes también a visitarnos, después nos damos las direcciones, ¡vengan en las vacaciones! Nos vamos porque viene la bigotuda.
...
<500> ...
¡Chicos! ¡Ya está! ¡Tuvimos que cambiar de compu! Queremos preguntarle cuándo escribió su primer libro, de qué trataba, a qué edad empezó a escribir, qué hay que hacer para ser escritor, queremos mandarle los cuentos que nosotros escribimos, ¿nos da su dirección? ¿de dónde saca las ideas? ¿cómo hace para imaginarse esas cosas? ¿de qué van a tratar los próximos libros? ¿Nos puede decir de qué tratan estos libros? porque los íbamos a comprar y no nos alcanzó entonces uno consiguió una fotocopia ¡pero más trucha! y estaba toda remal hecha y le faltaban unas partes y medio no se entendió la historia, ¡pero estaba buena!
...
Hola chicos, llegamos tarde porque la maestra se descompuso, pero nos dijo que viniéramos igual, nomás que no la queríamos dejar sola porque tenía un color reraro.


Texto de Luis María Pescetti e ilustración de O’Kif, extraídos del libro Chat Natacha chat ©Alfaguara, 2005.

domingo, abril 29, 2007

d0s de hUmOr

Luis María Pescetti nació en San Jorge, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1958. En Buenos Aires se recibió de Musicoterapeuta (Diploma de Honor) en l979. Realizó estudios de: piano, canto, pedagogía musical, armonía y composición. Es miembro fundador del Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana y del Caribe (1994). Como comediante para adultos y niños actuó en teatros, radio y televisión de Argentina, Cuba, México, Estados Unidos, Chile, Brasil, Colombia y España. Es autor de varios libros de humor para niños, tanto conceptuales como de narrativa, entre los que se destacan Caperucita Roja (tal como se la contaron a Jorge), Natacha, El pulpo está crudo, Historias de los señores Moc y Poc y Frin, novela por la que ganó varios premios.
El piedrazo

Resulta que yo había comprado una rifa de la cooperadora de la escuela que queda a media cuadra, y había sacado el primer premio que eran cuatro autos, dos casas, tres motos y un cuchillito.
Bueno, con uno de los autos había pasado a buscar a la que ahora es mi novia, para llevarla a pasear. A ella se le había ocurrido traer el termo y el mate, así que nos fuimos a tomar unos mates a la playa. Ella me gustaba mucho, pero mucho en serio, y quería impresionarla con algo. No se me ocurría con qué. Entonces vi que había unas piedritas, le devolví el mate y le dije: "Mirá, vas a ver qué lejos llego". "¡Ay, dale me encanta!", dijo ella mientras cambiaba la yerba. Yo no quería que el piedrazo se quedara por ahí cerca nomás, así que tomé carrera y la tiré con todo. Nos quedamos mirando para ver el chapuzón de la piedra en el agua, pero nada. Por más que miramos, no la vimos caer. Tiré de nuevo. Pero, otra vez, no vimos dónde caía. Bueno, nos pareció raro; pero no le hicimos caso. Seguimos charlando de nuestras cosas, ahí medio fue que me declaré. Terminamos de tomar mate y nos fuimos.
Al otro año, de nuevo se me ocurre invitarla a pasear a esa playa para festejar que hacía un año que estábamos de novios. Llevamos mate, todo igual que la otra vez. En eso estábamos de lo más tranquilos, cuando ¡páfate! a ella le pegan un piedrazo en la cabeza. Me levanté hecho una fiera, para ver quién había sido el bruto. Pero no había nadie. La playa es amplia y se ve lejos. ¿Entonces quién había sido? Y ahí me di cuenta, ¡era la piedra que yo mismo había tirado el año pasado! Había dado la vuelta al mundo y le pegó en la nuca a mi novia. Le expliqué y ella gritó: "¡Entonces agacháte que debe estar por llegar la otra!". Tal cual, menos mal que nos agachamos porque al ratito nomás, ahí delante de donde estábamos, pegó el otro piedrazo.
Después seguimos tomando mate lo más tranquilos porque había tirado dos nomás, que si no nos teníamos que ir.

Lotro día

Lotro día hestaba pensando que siuno escriviera noimportacómo ycaduno Komo sele antojara, o antogase, másmerefiero en un poregemplo no pelar lortografía, yque, enúnporegemplo, ponerse un asento donde no ba, o faltarle hotro dondesí ba... sería 1 berbadero desastres. ¡Poreso combiene lortografía, ninios! ¡porke si caduno escribiece como se le antogase leeríésemos más despasio hi más lentamente que 1 vurro! Higual i nos dán unpedaszcito para léer y noz demoráríamoz 1 montón... o 2 montón.
¡NINIOS AGANMÉN CASO! ¡RESPETEN LORTOGRAFÍA PORKE SINO NADIEN NOZ VA A KERER LEER LO QUE ESZCRIVAMOZ! ¡¡¡NIN SIQUIERAS NOZOTROS MISMOS!!!
Higual i 1 dia nosencontramoz un papelitos cualkiera i nos daria flogera lerlo y rezulta ke desia: ¡ganaste la loteria! o "te kiero, cuchi cuchi" o "te kiero, cuchi cuchi, porke ganazte la loteria" ¡i NI NOSENTERAMOZ POR KULPA NUEZTRA!
Eso hera loquestava pensado lotro dia.

Firma:LuYz Pezscszetty
* la información fue extraida de www.imaginaria.org

jueves, abril 19, 2007

día del libro

23 de Abril

Día internacional del Libro y los derechos de Autor


Un 23 de Abril murieron Shakespeare, Cervantes y el Inca Gracilaso… no dejes que muera la literatura por la que vivieron.


¿Quién creerá en el futuro a mis poemas
si los colman tus méritos altísimos?
Tu vida, empero, esconden en su tumba
y apenas la mitad de tus bondades.
Si pudiera exaltar tus bellos ojos
y en frescos versos detallar sus gracias,
diría el porvenir: «Miente el poeta,
rasgos divinos son, no terrenales».
Desdeñarían mis papeles mustios,
como ancianos locuaces, embusteros;
«métrico exceso» de un «antiguo» canto.
Mas si entonces viviera un hijo tuyo,
mi rima y él dos vidas te darían,
para darla a la muerte y los gusanos.
William Shakespeare


" Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén.
(...)En esto, le vino al pensamiento cómo le haría, y fue que rasgó una gran tira de las faldas de la camisa, que andaban colgando, y diole once ñudos, el uno más gordo que los demás, y esto le sirvió de rosario el tiempo que allí estuvo, donde rezó un millón de avemarías. Y lo que le fatigaba mucho era no hallar por allí otro ermitaño que le confesase y con quien consolarse; y así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los árboles y por la menuda arena muchos versos, todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea.
(...) Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo. "
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (fragmento)



Viviendo o muriendo aquellas gentes de la manera que hemos visto, permitió Dios Nuestro Señor que de ellos mismos saliese un lucero del alba que en aquellas oscurísimas tinieblas les diese alguna noticia de la ley natural y de la urbanidad y respetos que los hombres debían tenerse unos a otros, y que los descendientes de aquél, procediendo de bien en mejor cultivasen aquellas fieras y las convirtiesen en hombres, haciéndoles capaces de razón y de cualquiera buena doctrina, para que cuando ese mismo Dios, sol de justicia, tuviese por bien de enviar la luz de sus divinos rayos a aquellos idólatras, los hallase, no tan salvajes, sino más dóciles para recibir la fe católica y la enseñanza y doctrina de nuestra Santa Madre Iglesia Romana, como después acá lo han recibido, según se verá lo uno y lo otro en el discurso de esta historia; que por experiencia muy clara se ha notado cuánto más prontos y ágiles estaban para recibir el Evangelio los indios que los Reyes Incas sujetaron, gobernaron y enseñaron, que no las demás naciones comarcanas donde aún no había llegado la enseñanza de los Incas, muchas de las cuales se están hoy tan bárbaras y brutas como antes se estaban, con haber setenta y un años que los españoles entraron en el Perú. Y pues estamos a la puerta de este gran laberinto, será bien pasemos adelante a dar noticia de lo que en él había.
Inca Garcilaso de la Vega, El origen de los Incas Reyes del Perú (Fragmento)

sábado, abril 14, 2007

cuentos policiales argentinos (segunda parte)

Estos son otros cuentos de los chicos del colegio n° 49 de Sierra de los Padres, en el marco del Taller de cuentos policiales: Alumnos y Detectives. Para más información sobre la realización de este taller ingrese a: http://www.infopepas.blogspot.com/



POLICIAL: EL CASO NARANJA

DETECTIVE: ¿Quién lo hizo?
Leonor: Yo no
Ray Lamontagne: Yo ni loco
Erica: Yo menos

Detective: ¿Cómo pueden justificarse?
Leonor: Yo estaba tomando sol en la puerta de mi casa
Ray Lamontagne: Yo estaba buscando la fórmula para ser inmortal
Erica: Yo no podía salir porque había un grupo de arañas en mi puerta

Comisario: ¡Encontraron el auto [robado] en el escondite de losa chicos del barrio con una campera dentro de él!
Detective:
Detective: ¿Qué hicieron a la noche cuando robaron el auto?
Leonor: Yo estaba cocinando galletas
Ray Lamontagne: Eh! Estaba en….. mi laboratorio

Detective: claro! Ray lo robó. Obsesionado con la fórmula, agarró la pelota y se la tiró a una araña en un árbol, para obtener su veneno, y la pelota se colgó en él.
Agarró una campera y la cubrió con ella. la metió en el auto y se fue al escondite de los chicos del barrio donde tenía su nuevo laboratorio.
Conclusión: ¡Culpable! Fue Ray Lamontagne. A la cárcel por un año.


Este cuento fue escrito por: Santiago y Matías (6ºA)



Los espejos rotos

Los tres sospechosos eran: Elba Horkheimer, Martín Ojeli y Fanny Espectruzzi

En la puerta de la casa se encontró un cigarrillo a medio fumar. En la segunda habitación se encontraron los cuerpos de la familia Molina que coleccionaba espejos. Los espejos fueron rotos con un gran fierro que se encontró en la escena del crimen y se encontraron huellas digitales de Martín Ojeli que fue encarcelado esta mañana

_________________
Firma Detective Mary Lou Narr

Este cuento fue escrito por: Miguel (5ºA)



Luego de un mes de recibirse, Ludovico Cursi, de Detective, le asignaron un extraño caso y trágico caso: le habían cortado los bigotes al gato Félix.
Su ayudante o camarada el actor Pablo Echarri, también perfecto descriptor, se saludaron y se encaminaron al lugar de lo ocurrido, el lugar más luminoso de la Plaza 25 de Mayo. Allí no había ni la más mínima pista. De pronto encontraron tres pistas en el banco donde se había sentado. Había estampillas francesas y un lustre impresionante en el asiento de metal. Entonces pensó que había sido Moriz Estela, porque le encantan las estampillas y sacarle brillo a los objetos de metal. En el auto de Pablo, abrió la guantera y había una foto con Félix, entonces se dio cuenta en el interrogatorio de que fue él el que le cortó el pelo.
Fin

Este cuento fue escrito por: Gonzalo y Juan (6ºA)

viernes, marzo 30, 2007

cuentos policiales argentinos

Estos son algunos cuentos de los chicos del colegio n° 49 de Sierra de los Padres, en el marco del Taller de cuentos policiales: Alumnos y Detectives. Para más información sobre la realización de este taller ingrese a: www.infopepas.blogspot.com


Ese día de otoño, a las siete y tres minutos cuando el sol ya no estaba, el cantante de una banda de rock, llamado “El gato”, salio descompuesto de su recital y se sentó en un banco de la plaza que se encuentra debajo del roble más antiguo. Se sacó el collar con tachas que le estaba lastimando y lo dejó a un lado.
Sintió un gran golpe en su nuca producido por un palo que lo desmayó.

Interrogatorio de los sospechosos:
A Lou Teng:
- ¿Dónde estaba cuando ocurrió el caso?
Lou Teng: en ese momento estaba disfrutando mi recital
- ¿En algún momento cruzaste a la plaza?
Lou Teng: No, solamente lo espié porque estaba solo
- ¿Entonces viste quien lo secuestró?
Lou Teng: No, me sacaron antes de poder explicar.
- Gracias

Interrogatorio a Mirta Wagner:
- ¿Dónde estaba cuando ocurrió el crimen?
- Estaba dando un paseo
- ¿Puedo mirar sus zapatos?
- No, no, ellos no tienen nada
- Por favor, muéstremelos!

Aunque ella se negó, no pude evitar sacarle los zapatos.
Fuimos a la plaza y comprobamos que era el mismo barro que estaba en sus zapatos. Luego comprobamos que Mirta Wagner tenía unas manchas de barro en el auto iguales a las de los zapatos. Entonces Mirta fue culpable y fue a la cárcel.


Este cuento fue escrito por: Micaela, Lucía y Fernanda de 5ºA




Carolina Hiladora, Argel Borra y Alicia Priamo eran amigas de la señora Margarita que las había invitado a la casa. Las amigas llevaron una torta muy rica, una de ellas fue a buscar un cuchillo y cuando agarro el cuchillo fue y mató al querido canario de Margarita, el único recuerdo de su hija muerta.
A la mañana Margarita llamó a la policía y como la policía no le dio pelota ella tenía un amigo detective llamado Mingo. A él primero le pareció muy gracioso pero más tarde le interesó mucho, aparte que Margarita era una amiga muy importante. Entonces la chica que había matado al canario antes de ir a buscar el cuchillo había comido un caramelo de frutilla y dejado el papel de frutilla en el piso.
Cuando interroga a sus amigas, el detective le preguntó a Carolina Hiladora si le gustaban los caramelos de frutillas y ella dijo que eran sus favoritos. Cuando el detective revisó el parque, encontró un papel de caramelo de frutilla que ese día había comido. En fin, la que había matado era Carolina y fue presa por tres años y las otras dos amigas se preguntaron porqué hizo eso y Margarita les dijo que no la aguantaba porque ella quería ella ese canario porque era único, tenía un corazón rojo en el cuello.


Este cuento fue escrito por: Marlen (6ºA), Marta (6ºA) y Lucas (5ºA)




Américo Doellio y Grecia Parral se casaron. Pero Grecia se había divorciado, antes tuvo un hijo con Tano Martiniano que se llamó Worren.
A Grecia le gustaba ir a un lugar donde se escucha un tintineo provocado por el viento. Allí fue a caminar con su esposo Américo y su hijo Worren. Caminando tal día se encontró con Tano y le comentó:
- ¿Sabías que van a poner un bar en la esquina?
- No, no sabía – le dijo.
A la entrada del bar pusieron margaritas. Adentro Tano cocinaba cafecito y masitas (que él mismo cocina). Siempre llevaba puesto su delantal sucio. Al frente del bar había una calesita con caballitos de plástico.
Tano salió del bar y vio que faltaba un caballito de la calesita. Después se dio cuenta que habñia huellas en la calle.
- ¡Ay! No, no se que me pasa, estoy mareado o a esta margarita le faltan pétalos, solo tiene uno
Worren Sánchez que era excelente negociante, se cayó con unas zapatillas de cuero de un techo y cayó también su Biblia que él siempre estaba con ella. La pregunta era ¿De dónde había caido? Tano se imaginó que podría haber caido del techo pero no había huellas. De la pared tampoco. Nadie sabía de donde podría haber caído.
A la tarde del día pasado Américo bajó del colectivo y cruzó la calle y llegó al bar. Comió unas hamburguesas y de pronto se escuchó un ruido en el patio. Grecia aparece con su gato, el gato llamado Ulises, sale corriendo y en unos minutos vuelve donde estaba su dueña, pero con los bigotes cortados. Grecia se asustó y corrió adentro del bar.
Tano llamó a Américo, Grecia y Worren. Les interrogó y lo que pasó fue que Worren cayó de la cañería, se sacó los zapatos, la Biblia se le cayó mientras bajaba, salió corriendo, tropezó con las margaritas y le dejó un pétalo solo, se tropezó con el gato y el pobre gato salió corriendo. Fue otro gato que se re parecía a él y vio a Grecia y se hizo pasar por Ulises. Worren queda como culpable porque se llevó el caballito de la calesita y ¿quién sabe qué hizo con él? Esa historia será contada en otra ocasión…

Este cuento fue escrito por: Valentina (6ºA)




El taco que se fue

Ya es de noche, es la hora de cambiarse para concursar. Luciana Salazar se va a poner sus zapatos para el primer baile. Todo va bien.
Cuando terminan de bailar, como los zapatos le ajustan, se los va a cambiar y descubre que le faltaba el taco de uno de sus zapatos favoritos.
Luciana grita:
- ¡Auxilio! Me rompieron mis zapatos
Una detective que la escuchó desde la tribuna fue corriendo
- ¿Qué te pasa? – preguntó la detective
- ¡Me rompieron mis mejores zapatos! – contestó
- Mira, yo soy detective así que te puedo ayudar Luciana
- ¿Cómo te llamás?
- Mirtha Legrand – contestó - ¿Quién se puede escabullir en tu camerino?
- Esteee…… Ernesto Corbata….ehh…. Miguel Vettini….y…. ah! Ya me acuerdo….e… Bernardo Bataglia.
- ¿Quién fue el último que entró?
- Bernardo, que entró apenas me fui
- ¿y quién es?
- Es el mayordomo de Flor de la V.
- Mañana empiezo con el interrogatorio

Al día siguiente…

- Buenas tardes – dijo la detective
- Hola – dijeron los sospechosos
La detective les preguntó dónde trabajaban
- Empresario – dijo Ernesto Corbata
- Dueño de una fábrica de pastas – dijo Miguel Vettini
- Mayordomo – dijo Bernardo Bataglia
la detective que ya había investigado un poco, dejo libres a todos excepto al mayordomo, que le dijo que lo iba a estar vigilando.

Mas tarde…

- Luciana, ¿dónde guardás los zapatos? – preguntó [la detective]
- En el segundo cajón de la cómoda de la tía abuela
- ¿lo puedo ver?
- Sí, claro

La detective al ver el cajón encontró un dibujo así:

Que sí lo unía quedaba una B



La detective enseguida pensó: B de Bernardo Bataglia, que es el mayordomo de Flor de la V. Osea que él le cortó el taco para que Flor de la V. gane!

El mayordomo quedó en la cárcel por allanamiento a la propiedad privada.

domingo, febrero 25, 2007

poemas de poetas [muy] jóvenes

Estos son algunos de los poemas escritos por los chicos de 6° del colegio Gianelli a partir de una charla sobre poesía de los 90'. Más información en www.infopepas.blogspot.com

Me parece que el partido
de ayer entre Boca y Nueva Chicago
fue un resultado justo.
Y yo creo que Chicago
lo tendría que haber empatado
y Boca, si no fuera por Palermo
hubiera hecho otro gol.
A Palermo lo tienen que echar
del equipo.
Y Palacio ni te cuento,
mirá, le tiran una pelota a cualquier
lado y es como que le dicen: arreglátelas solo, pibe.
Le hace un pase al pie a sus compañeros al lado del arco
y le yerran.
Pero si meten el gol es de suerte.

Franco Domínguez
El puerto

Todavía no salió el sol
los pescadores están llegando
las lanchas amarillas
encienden los motores.
Llegan camiones cargados
traen cajones y redes.
Salió el sol,
salen a pescar alegres.
Al terminar la tarde,
llegan los pescadores cansados
los cajones están llenos,
mañana antes de salir el sol
regresarán a la banquina.
Gonzalo Navarro
La camisa

A Carolina se le rompió la
camisa.
La cosió con hilo verde,
que había en el costurero,
grande y lleno lleno de
hilos.

Brenda Budani
Chiquito Bossio
no es petiso, ni nene
y tampoco bebé.

Ezequiel Martel
Hoy se define,
el miércoles se fue
la Ritó, otros esperan “que
se saquen las caretas”.
Quiero que ganen Emilia y Lucas,
que termine que me voy.
No aguanto, ya me puse el
pulóver.

Florencia Cabanelas
Al cabezón de Martín
se le volcó el
liquipeiper.
Justo en el pantalón que
tenía que llevar a Capital Federal.
Trató de limpiarse con agua
y no salió, la mancha
era cada vez más grande.
Hasta que al fin
se le ocurrió
limpiarse el pantalón
con aguarraz.

Jeremías Brisuela
El día, de mucho sol,
todos hacen asado
en el parque,
de tanto humo
ya se ha nublado.
Magaly Amado
A mi vecino se le quemo el asado
lo apagó con un sifón de soda
se quedó con las ganas de comerlo
y su familia también.

Facundo Bordagaray
Estoy sentada en mi banco
mirando como mis amigos
juegan al fútbol y observo:
usan dos pelotas; una costo
$ 35
y la otra,
$ 50, no tengo idea porqué
una sale más cara que la otra,
Son iguales, a mi no me interesa.
Mis amigos son feos, grandes
y se hacen los cancheros,
le gritan cosas a las chicas
que pasan.

Naara Garay
El hospital

En el hospital andan todos
apurados y atendiendo a los pacientes.

Mientras los parientes esperan
una respuesta.

Brian Roldán

viernes, febrero 09, 2007

romeo y julieta...

Romeo frente al cadaver de Julieta


Cripta del mausoleo de los Capuletos, en Verona. Al levantarse el telón, la cripta, en penumbras, deja ver un túmulo, y, sobre éste, el cadáver de Julieta. Entra ROMEO con una antorcha encendida. Se acerca al túmulo. Contempla en silencio los despojos de su amada. Luego se vuelve hacia los espectadores.
ROMEO.-¡Era, pues, verdad! ¡Julieta se ha suicidado! Veloces mensajeros, oculto el rostro chismoso tras la máscara de un falso dolor, corrieron a Mantua a darme la noticia. Pero, junto con la noticia, hacían tintinear en el aire la intimación de que volviese, la amenaza de que, en caso contrario, me trerían por la fuerza. Todos se despedían de mí con el mismo adiós: "Romeo, ahora sabrás cúal es tu deber". He comprendido. He vuelto. Aquí estoy. No he encontrado a nadie en el camino. Nadie me estorbó el paso para que llegase a este lúgubre sitio y me enfrentase a solas con el cadáver de Julieta. Excesivas casualidades, demasiada benevolencia del destino, sospechoso azar. Alcahuetería de la noche, ¿Cúal es tu precio? Los que te han sobornado ahora me espían, huéspedes de tu sombra. Aguardan que les entregues lo que les prometiste. ¿Y qué les prometiste, noche rufiana? ¡Mi suicidio! Así podrán dar por concluida esta historia que tanto los irrita y que, en el fondo, los compromete de una manera fastidiosa. Julieta ya ha escrito la mitad del epílogo. Ahora yo debo añadirle la otra mitad para que el telón descienda entre lágrimas y aplausos, y ellos puedan levantarse de sus asientos, saludarse unos a otros, reconciliarse los que estaban enemistados, tú, Montesco, con vos, Capuleto, y luego volverse a sus casas a comer, a dormir, a fornicar y a seguir viviendo. Y si no lo hago por las buenas, me obligarán a hacerlo por las malas. Me llamarán Romeo de pacotilla, amante castrado, vil cobarde. Me cerrarán todas las puertas. Seré tratado como el peor de los delincuentes. Terminarán por acusarme de ser el asesino de Julieta y alguien se creerá con derecho a vengar ese crimen. O escribo yo la conclusión o la escribirán ellos, pero siempre con la misma tinta: mi sangre. De lo contrario la muerte de Julieta los haría sentirse culpables. Suicidándonos, Julieta y yo intercambiamos responsabilidades y ellos quedan libres. (A Julieta.) ¿Te das cuenta, atolondrada? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¿Tenías necesidad de obligarme a tanto? ¿Era necesario recurrir a estas exageraciones? Nos amábamos, está bien, nos amábamos. Pero de ahí no había que pasar. Amarse tiene sentido mientras se vive. Después, ¿qué importa? Ahora me enredaste en este juego siniestro y yo, lo quiera o no, debo seguir jugándolo. Me has colocado entre la espada y la pared. Sin mi previo consentimiento, aclaro. Nací amante, no héroe. Soy un hombre normal, no un maniático suicida. Pero tú, con tu famosa muerte, te encaramaste de golpe a una altura sobrehumana hasta la que ahora debo empinarme para no ser menos que tú, para ser digo de tu amor, para no dejar de ser Romeo. ¡Funesta paradoja! Para no dejar de ser Romeo debo dejar de ser Romeo. (Al público.) Esto me pasa por enamorarme de adolescentes. Lo toman todo a la tremenda. Su amor es una constante extorsión. O el tálamo o la tumba. Nada de paños tibios, de concesiones, de moratorias, de acuerdos mutuos. Y así favorecen los egoístas designios de los mayores, que aprovechan esa rigidez para quebrarles la voluntad como leña seca. (Otro tono.) Ah, pero yo me niego. Me niego a repetir su error. Todo esto es una emboscada tendida con el único propósito de capturarme. Señores, miladis, rehúso poner mi pie en el cepo. Amo a Julieta. La amaré mientra viva. La lloraré hasta que se me acaben las lágrimas. Pero no esperéis más de mí. No me exijáis más. La vida justifica nuestros amores, en tanto que ningún amor es suficiente justificación para la muerte. Buenas noches. (Arroja la antorcha en un rincón, donde se apaga; se emboza la capa y sale. La escena queda sola unos instantes. Luego entran dos PAJES conduciendo el cadáver de ROMEO con una daga clavada en el pecho. Lo depositan a los pies del túmulo. Uno de los PAJES coloca una mano de ROMEO en la empuñadura de la daga. Se retiran. Entra FRAY LORENZO. Cae de hinojos. Alza los brazos.)
FRAY LORENZO.- ¡Oh amantes perfectos!


Marco Denevi nació en Buenos Aires en 1922. Su primera y siempre recordada novela, Rosaura a las diez, obtuvo el Premio Kraft en 1955, iniciándolo en el camino de la literatura. Desde 1980 practicó el periodismo político, actividad que, según él, le ha proprocionado las mayores felicidades en su oficio de escritor. Murió en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de diciembre de 1998. El anterior texto fue extraido de su liro Falsificaciones.

martes, enero 30, 2007

plalabras

LA PLAPLA

Felipito Tacatún, estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas "emes", orejudas "eles" y elegantísimas "zetas".
De pronto vio algo muy raro sobre el papel.
-¿Qué es esto?, se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
- ¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos y ya van tres.
Pegando la nariz al papel preguntó:
- ¿Quién es usted señorita?
Y la letra caminadora contestó:
- Soy una Plapla.
- ¿Una Plapla?, preguntó Felipito asustadísimo, ¿qué es eso?
- ¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
- Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
- Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
- ¿Y qué hago con la Plapla?
- Mirarla.-
Sí, la estoy mirando pero... ¿y después?
- Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a la maestra, gritando entusiasmado:
- ¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco.
Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.
Ese día nadie estudió.
Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primer grado, se dedicaron a contemplar a la Plapla.
Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.
Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.
Qué le vamos a hacer, así es la vida.
Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?



María Elena Walsh nació en 1930, a los diecisiete años escribió su primer libro: Otoño Imperdonable, libro de poemas que mereciera el segundo premio Municipal de Poesía. Desde 1959 escribe guiones para TV, obras de teatro, canciones para niños. Las canciones de sus obras de teatro (Canciones para mirar, Doña Disparate y Bambuco, etc.), la letra y la música de sus canciones son cantadas por millares de niños en la Argentina, generación tras generación, quienes participan del mundo de fantasía e ingenio que ella les propone.

jueves, enero 11, 2007

haikus

Haikus

1

Las piezas del Go,
La luna no refleja
La tierra yerma.

2

Quizás la noche
Esconda otro camino;
Ésta es mi suerte.

3

El té del honor.
Mi hermano no soy yo:
Es el cangrejo.

4

Digno de asombro:
Todo lo que no sueño
Lo soñaste vos.

5

Se alza la espada.
La luna es un espejo
Iluminado.

6

Tu tranquilidad
Es la estrella apagada
De la esperanza.

7

Nuestro camino,
El del ave que no muere,
Será olvidado

8

Crece mi dolor:
En la seca cabaña
Nadie te llora.

9

Desprecio al jazmín;
Al resto de las cosas
Falta importancia.

10

Tu fino cuello,
Las columnas del templo,
Estar postrado.

11

El hombre viejo
Olvida que ha nacido
Para recordar.

12

Estas silabas,
Que el tiempo embellece,
No son tu culpa.




De la duda engendrada por la brevedad en los haikus

Me encontraba en la heurística de los Haikus cuando fui asaltado por una certeza: otra mano ya habría sugerido, intranquila, un Haiku del cual yo creo ser el autor y tal verdad lo convertiría en una aberración.
Agitaba esta hirviente convicción cuando una fe análoga extendió tan macabro descubrimiento a todo cuando pudiese yo pensar, escribir o hacer.
Primeramente determiné que no escribiría más Haikus y deje también de leerlos. En seguida creí correcto abandonar toda clase de escritura y dejé de leer de igual modo. Calló mi mano y callaron mis ojos y te oí temblar mientras observabas como me desvanecía yo en la bruma y lloré tu amarga ingenuidad.


Tomás José Martinez nació en Buenos Aires, Argentina, hace diecinueve años. Es músico, filósofo y poeta. Su obra, aún no publicada, es copiosa y diversa. Influenciado por el arte de medio oriente y por poetas europeos como Gongora, aqui presentamos su ultimo trabajo.